Adiós a un emprendedor
viernes, 11 de diciembre de 2009
Emprendedor, humanitario, trabajador y siempre preocupado por los demás, era Jorge Cisternas Larenas, socio, miembro del Grupo Alerce y Consejero Nacional de la Cámara Chilena de la Construcción. Como homenaje a este gran amigo publicamos una entrevista realizada por Jorge Azócar en la revista Hacer Familia.
JORGE CISTERNAS, CONSTRUCTOR DE OPORTUNIDADES
Revista 124, Hacer Familia.
En diciembre del 2001 el empresario de la construcción Jorge Cisternas Larenas recibió de manos de monseñor Francisco Javier Errázuriz la medalla de la Orden de San Silvestre, la más alta distinción que la Santa Sede entrega a un laico. Un reconocimiento a su permanente preocupación por los más pobres.
Desde la Constructora Bío Bío, ha sido un importante gestor de viviendas sociales y ha impulsado la fundación Belén Educa, proyecto educativo que abre nuevas oportunidades a alumnos de sectores populares de Santiago.
Uno de los pilares de su vida es su familia. Casado con Paulina Zañartu, el matrimonio tiene 13 hijos, 34 nietos y tres bisnietos, más otro en camino.
Carmen, su octava hija y directora de proyectos de Belén Educa dice que su padre les transmitió la importancia del servicio hacia los más pobres: “Nos decía que, fuera de la familia personal, hay una familia de país, y que nunca estaríamos bien si los otros no están bien”.
El Padre Fernando Montes lo conoce hace más de 20 años y lo define como un “exitoso empresario con un fuerte sentido social”. Como alumno del colegio San Ignacio, Cisternas estableció una gran amistad en su juventud con el padre Alberto Hurtado, quien lo casó y fue su guía espiritual. Carmen destaca que su padre “escuchó el mensaje de Alberto Hurtado, lo hizo parte de su vida y lo encarnó en hechos concretos”.
Atentos a la formación de sus hijos, el matrimonio estimuló el desarrollo de valores sólidos, “siempre en un marco de sencillez y austeridad”, indica Carmen.
Su mirada empresarial
A principio de los 50, después de estudiar Ingienería Civil en la Universidad de Chile, Jorge Cisternas fundó la empresa que se convertiría en la década de los 60 en la Constructora Bío Bío. En estos años, son innumerables los proyectos ejecutados, como el gimnasio de Valdivia y la primera etapa del Aeropuerto Pudahuel.
Como toda empresa, la constructora pasó por épocas difíciles, pero Jorge Cisternas siempre se preocupó de mantener su grupo de trabajadores, aun en los momentos de crisis. Luis Matus, quien cumplirá el 2007 cincuenta años en la constructora y actualmente está encargado de las adquisiciones, destaca que para la crisis del ‘82 Cisternas se las arregló para no tener que echar a nadie. De sus recuerdos de los primeros años en la empresa señala: “Don Jorge se iba al sur a supervisar las obras en camioneta, cuando todavía los caminos eran de tierra. Partía temprano en la mañana bien cargado. Llevaba clavos, herramientas... y de vuelta volvía con papas, porotos y lentejas para alimentar a la familia, que era larga”.
Eugenio y Andrés Cisternas destacan la perseverancia y capacidad de trabajo de su padre: “Ahora que podría estar jubilado y dedicado a gozar la vida, sigue trabajando y tomando decisiones”. Incluso en momentos en que no ha estado bien de salud ha seguido con sus actividades. En medio de una quimioterapia por una neoplasia medular “iba a la La Legua a supervisar la construcción de un nuevo colegio”, señala Carmen.
Apóstol del Padre Hurtado
Con todas sus responsabilidades y su numerosa familia, Jorge Cisternas “siempre ha estado preocupado por escuchar la voz de la Iglesia”, indica Carmen. “Nos transmitía que no basta pensar como iglesia, sino que además hay que sentir como iglesia y actuar como iglesia”.
El empresario no sólo fue responsable de crear una empresa fuertemente orientada a la vivienda social, “sino que también durante los últimos años ha dedicado sus recursos a obras directamente sociales como es la fundación Belén Educa”, destaca el Padre Fernando Montes.
El 23 de octubre del 2005 fue un día inolvidable para la familia. Por su cercanía a San Alberto Hurtado -además de ser el único matrimonio vivo bendecido por él- y su importante labor social, Jorge Cisternas y su señora Paulina fueron parte de la delegación chilena en la canonización del Padre Hurtado en Roma.
Siempre fiel a la Iglesia y atento a las necesidades de los más pobres, el empresario ha sabido plasmar en su vida el espíritu de nuestro santo. Con su capacidad de trabajo y su gran voluntad inalterables, todavía tiene una serie de propósitos por delante, como señala su hija Carmen: “Mi papá quiere devolverle a la vida todo lo que ésta le regalo gratuitamente”.
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